domingo, 1 de agosto de 2010

Hoy

Entre muchas otras cosas, me di cuenta que de alguna manera me intimida que me llamen por mi nombre. Me siento directa y exclusivamente aludida, asusta, seduce.
Andrea.
Me recuerda a personajes intimidantes... Intimidantes no. Misteriosos y tan simples a la vez. son tan fríos y calculadores, te miran a los ojos y pronuncian tu nombre (y no sabes de que manera lo acarician entre sus labios, no sabes que forma toma tu nombre en sus mentes antes de llegar a sus bocas), no se si calificarlos de fríos seductores o fríos calculadores, o calculadores a secas. Calculadores. Eso es. O algo así.
Aun no se que fue lo que se revolvió dentro de mi al solo leer que se dirigía a mi. Mis pensamientos se volvieron caóticos, y acá estoy tratando de ordenarlos...

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